Hace 10 días Calderón le dijo lo siguiente al Papa Benedicto XVI:
Santo Padre, gracias por su invitación, gracias a usted y a la Iglesia. Le traigo una invitación del pueblo mexicano. Estamos sufriendo por la violencia. Ellos lo necesitan más que nunca, estamos sufriendo. Lo estaremos esperando.
El día de hoy en Washington dijo esto:
Una metáfora que no me deja usar el embajador Arturo Sarukhán, pero la voy usar por que me gusta, es que sí ahora estoy venciendo a criminales de Apatzingán, pues no sólo voy a combatir a estos, si no también a los de Afganistán y de Pakistán y de todo el mundo.
Me procupa un poco el bandazo en el discurso del presidente que va de la depresión a la euforia en diez días. Primero se entrega a la providencia, y después se envalentona contra "los criminales del mundo".
Y yo que ya empezaba a extrañar a Fox.