El
Parlamento español aprobó hoy la nueva legislación contra el
tabaquismo, una de las más restrictivas del mundo al impedir fumar en
los centros laborales, además de en bares, restaurantes y otros lugares
de ocio que no tengan una zona especial para ello, en un país donde
fuma un 30% de la población.
Así, desde el 1 de enero próximo
estará prohibido fumar en el trabajo y en aquellos bares y restaurantes
de más de 100 metros cuadrados que no tengan una área especial para fumadores
(habrá un plazo para habilitar estas zonas de ocho meses), lo que ha
generado críticas por parte del sector hostelero al temer que descienda
bruscamente el número de clientes.
El plazo será mayor, de tres
años, para la finalización del patrocinio y publicidad del tabaco en
los eventos deportivos, en especial de motor, así como en el vestuario
y vehículo del deportista de esta modalidad.
Frente a la opinión de muchos fumadores
de que esta normativa les discrimina, la ministra española de Sanidad,
Elena Salgado, aseguró hoy en el Parlamento que se trata de una ley que
“favorece a todos y no va contra nadie”.
Problema de Salud Pública
Según
Salgado, la nueva norma supone un “avance fundamental” en la defensa de
la salud pública, pues en España mueren cada año más de 50 mil personas
a causa del tabaco.
Esta cifra representa 16% de todas las
muertes entre los mayores de 35 años y más que los fallecimientos
producidos por el sida, el alcohol y los accidentes de trabajo y
tráfico todos juntos.
Además, el tabaquismo es la primera causa
de enfermedad e invalidez en España y el consumo del tabaco está
relacionado con más de 25 enfermedades, como el cáncer o las dolencias
cardiovasculares.
Por ello, la nueva legislación, que regula la
venta, suministro, consumo y publicidad de los productos del tabaco y
no contempla la financiación de tratamientos para dejar este hábito,
reconoce en su preámbulo que el tabaquismo en España es la primera
causa aislada de mortalidad.
Con esta normativa, el Ministerio de Sanidad espera reducir la tasa actual de fumadores en un 5%, frente al casi 30% actual, en los dos próximos años.
Sin puntos de venta
Dentro de quince días, los fumadores,
tanto residentes en España como los que visitan el país, sólo podrán
comprar tabaco en estancos o máquinas expendedoras con las
correspondientes autorizaciones administrativas, cuyo uso estará
prohibido a los menores de 18 años.
De esta forma, se restringe prácticamente a la mitad los puntos de venta de tabaco.
Pero los fumadores
encontrarán las principales limitaciones en lo relativo a los lugares
donde consumir tabaco, lo que estará prohibido en centros de trabajo,
sanitarios, docentes, formativos y de administraciones públicas, junto
a instalaciones deportivas y sitios donde se desarrollen espectáculos
públicos, siempre que no sean al aire libre.
También afectará a
los centros culturales, salas de lectura, exposición, conferencias y
museos y bibliotecas, así como a los medios de transporte colectivo
urbano e interurbano, aéreo, ferroviario y marítimo, salvo en los
espacios al aire libre, y a taxis y ambulancias.
Para quienes
incumplan esta normativa se prevén multas que van desde los de 360 a
720 mil dólares, según se trate de faltas leves, graves o muy graves.
Con
esta ley, España se suma a la prioridad de la salud pública a nivel
mundial de reducir el consumo de tabaco, como responsable del
fallecimiento de unos cinco millones de personas al año en el planeta y
principal factor de riesgo de enfermedad y mortalidad en los países
desarrollados.
España fue el primer país europeo que conoció el
tabaco al llegar sus navegantes a América y su consumo comenzó de forma
casi inmediata en el país.
Actualmente, España tiene una
producción anual de más de 42 mil toneladas de tabaco, lo que le sitúa
en el tercer país cultivador de la Unión Europa (UE) tras Grecia e
Italia, actividad de la que viven unas 20 mil familias españolas.