CONSCIENTE del compromiso que hice con mis lectores, no sé si sean muchos o pocos, de ir comentando cada uno de los asuntos torales de la reforma a la Ley de Radio y Televisión impulsada por Televisa en la Cámara de Diputados, hago una pausa en ese análisis para abordar un tema también importante de nuestro momento. No puedo dejar de señalar mi repulsa por el asalto que se pretende hacer al Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina, y la usurpación, a manos del negociante de la política y de las medicinas, Víctor González Torres, de su candidatura presidencial. Es un hecho a todas luces ilegal e inmoral, y frente al que los demócratas de México no pueden ni deben permanecer callados. Tengamos o no partido.No me asombra que el llamado Doctor Simi intente por la vía del dinero hacerse de la candidatura presidencial del Partido Alternativa; no ha sido otra la ruta que, en combinación perfecta de política y negocios, ha trazado desde hace años en que apareció su "Grupo por un país mejor", combatiendo presumiblemente la corrupción en las instituciones de salud, particularmente en el IMSS; tiempo después supimos que aquellos desplegados que semanalmente aparecían en la revista Proceso se enmarcaban dentro de una serie de medidas de presión dentro de una disputa por la venta de medicamentos a esa institución, la mayor adquirente de medicinas en todo el país. Tampoco me resulta novedoso que se haya montado toda una campaña de desinformación a la que de pronto se prestaron algunos, de manera muy despiadada, para tratar de engañar a la gente y sobreponer a la realidad de los hechos, una realidad virtual de carácter mediático en los espacios que ese empresario tiene contratados en diferentes canales de televisión, radio y prensa. El millonario presupuesto publicitario que por la vía de su acción política y de las farmacias similares reparte semanalmente le ha dado un buen campo de maniobra para la manipulación e insertar publicidad y propaganda sin los mínimos requerimientos éticos. De esa embustera operación llamaba la atención escuchar la seriedad y tranquilidad con la que el vocero del Doctor Simi, el señor Víctor García Lizama, da a conocer la declinación de Patricia Mercado a la candidatura presidencial y el acuerdo para sustituirla por el balbuceante Señor. González Torres, y anunciar la toma de protesta al día siguiente. Ese anuncio se daba casi al momento de que en Ciudad Valles, San Luis Potosí, se perpetraba con lujo de violencia un intento de golpe partidista a cargo de una parte del "ala campesina" del nuevo partido encabezada por Ignacio Iris y Héctor Sánchez, que impidió la entrada a 108 miembros del Consejo Político Nacional identificados con el "ala" socialdemócrata, de los 186 que como número máximo puede configurar ese órgano de decisión. Es que hasta esa ciudad lograron llevar la sede para el consejo extraordinario los impugnadores de la candidatura de Patricia Mercado, plenamente ratificada por el TEPJF que reconoció la legalidad y validez de la asamblea en donde resultó electa por 117 votos. Pero al tiempo que ratificó la candidatura de la única mujer hasta ahora postulada para ese cargo, el tribunal también ratificó como sede Ciudad Valles, donde los impugnadores de Mercado visualizaban desde entonces una acción porril para lograr por la fuerza lo que no pudieron obtener por la vía del derecho. Esa visión no la tuvo el juez ponente de la ratificación de Mercado, magistrado Eloy Fuentes, que también avaló la realización de esa asamblea en San Luis Potosí para desahogar un pendiente en la agenda de ese nuevo partido: la aprobación de su plataforma. Quizá hoy, consciente del terreno que abonó para la realización de un asalto en despoblado, el mismo magistrado Fuentes ha salido a aclarar que la convocatoria que ratificó nunca incluyó en el orden del día la sustitución de la candidatura presidencial. Ese hecho ya ha sido juzgado, y por supuesto que es improbable que el intento usurpador se concrete. Lo que me resulta sorprendente es escuchar versiones en el sentido de que varios consejeros del IFE, con claridad sobre el tema de la candidatura de Mercado, quieran hacer de esos hechos violentos y golpistas pretexto u oportunidad para desconocerle el registro a ese partido, aduciendo que la realización de "dos asambleas" en San Luis no permite saber cuál es la plataforma auténtica. Me indigna que se pueda dar esa posibilidad. Que se aproveche un acto de barbarie para desconocer una opción que se abre paso en la diversidad política, estemos o no de acuerdo con sus postulados, pero es innegable que existe una estrategia de sofocamiento desde el mismo día de su aceptación como partido. Los miembros del actual consejo general del IFE debieran tener sumo cuidado y actuar de manera responsable. Una decisión que eliminara a Alternativa de la competencia electoral y los echara del sistema de partidos, reforzaría la lenta pero consistente debilidad de la autoridad electoral. Varias cosas podríamos advertir de ese hecho registrado en San Luis Potosí, de las nuevas opciones que se presentan como partidos para la contienda de 2006, pero no es el tema esencial. Por supuesto, desde ahora señalo que se muestra con claridad la tentación, por no decir fragilidad, con la que emergen los nuevos partidos, que en la búsqueda de su concreción popular son capaces de aliarse con auténticos salteadores de caminos. El pragmatismo que también los invade por tener masas indiferenciadas a como dé lugar. Pero el hecho es otro: una agresión a la democracia y un atentado al sistema de partidos a manos del dinero, que se está constituyendo en la peor demolición de la política. No necesita Alberto Begné documentar su afirmación de que Víctor González Torres intentó comprar la candidatura del partido que preside; el propio Doctor Simi ha afirmado que ofreció pagar con su dinero el costo que represente la campaña y depositar de inmediato 100 millones de pesos en un banco para hacer frente a los gastos, y eso no es otra cosa que una estricta transacción económica para hacerse de las siglas del PASC, lo único que le falta para aparecer en las boletas. Los partidos con registro, por supuesto el PAN al que pertenezco desde 1982, no deben quedarse alejados de este tema, ni mantenerse en el silencio. Debemos asomarnos desde la ventana de nuestra tradición democrática -la más sólida y consistente del México moderno-, y también desde el ámbito del derecho constitucional: los partidos somos entidades de interés público. "La diversidad se concilia en la unidad, mediante el respeto y la buena voluntad", proclama uno de nuestros principios. Respeto para Alternativa Socialdemócrata y Campesina es lo que debemos exigir. Lo exijo. Senador de la República (PAN) |