Dinero-Política

Juan E. Pardinas

¿Dos
botellas de Coñac?

¿Tú le
regalarías dinero a un candidato a cambio de nada? ¿Por convicción o filantropía
escribirías un cheque a favor de un político en plena campaña? Quien obsequia
donativos a un candidato no hace un acto de caridad, sino una compra de
influencias. Si la apuesta electoral resulta favorable, el patrocinador obtiene
la capacidad de pedirle favores al diputado, al gobernador, o al presidente de
la República. El tamaño del favor es directamente proporcional al número de
ceros que tenga el cheque. Un candidato en busca del voto hace dos tipos de
promesas, unas para los ciudadanos comunes y otras para los padrinos que le
ayudan a financiar su campaña. Las primeras promesas se pueden posponer y
olvidar, las segundas forjan compromisos irrenunciables.

Si quieres que
el gobernador de Puebla manipule a su procuradora y pisotee la autonomía del
Poder Judicial para cumplir con una venganza personal, se requiere algo más que
dos botellas de Coñac. Aún no existen pruebas sobre el caso, pero sospecho que
Kamel Nacif es al PRI de Puebla lo que Carlos Ahumada al PRD del Distrito
Federal. Al empresario encarcelado se le otorgaban contratos de obra pública a
cambio de maletas de dólares. Al "zar de la mezclilla" se le puso a su
disposición la policía estatal y una jueza corrupta para agredir a la periodista
Lydia Cacho ¿a cambio de qué? Ahumada y Nacif son los engendros más recientes de
un sistema electoral donde se necesita mucho dinero para ganar el
poder.

La democracia en Estados Unidos tiene varios defectos y le
copiamos el peor de todos: la compra de favores por la vía de donativos de
campaña. En 1996, durante la elección presidencial en EU, el cineasta Michael
Moore demostró que los candidatos en campaña estaban dispuestos a aceptar
donativos de patrocinadores de la peor especie. Moore creó tres organizaciones
falsas que enviaron sus respectivos cheques de 100 dólares a los candidatos
presidenciales: "Cultivadores de Mariguana de América" para Bill Clinton;
"Seguidores de Satanás por Bob Dole" y "Pedófilos a favor del Libre Comercio" a
favor de Ross Perot. El asunto es mucho más complejo que una broma. Dole rechazó
el donativo, pero Clinton y Perot lo aceptaron de buena gana.

Esta
semana, Felipe Calderón confesó que necesita obtener 80 millones de pesos para
su campaña. Al Peje, su presencia en medios de comunicación le costará otra
carretada de dinero. Cada cheque importante que reciban los candidatos traerá
como anexo una lista de peticiones de su respectivo mecenas. Estos cheques son
la semilla de nuevos video y audioescándalos.

De los cinco candidatos
presidenciales, escoge a quien te parezca el más honesto de todos. ¿Cómo se
puede prevenir que el aspirante más honrado no reciba financiamiento de algún
empresario dedicado a enjabonar y enjuagar los caudales del narco? Mientras el
dinero pueda determinar el rumbo de una elección no habrá vacuna
posible.

Si esto le puede ocurrir a un político que tiene las manos
limpias, ¿qué podemos esperar de la fauna cleptómana que regentea varios cargos
públicos? Hoy el gobernador de Puebla, Mario Marín, está involucrado con
presuntos miembros de una red de pederastia. Ya sea que renuncie o permanezca en
el cargo su nombre estará asociado con uno de los crímenes más abominables del
código penal. Su militancia en el PRI es una vergüenza renovada para los
militantes de ese partido y una razón adicional para no votar por Roberto
Madrazo.

En un país de leyes, el gobernador de Puebla tendría que pagar
por los crímenes que se deriven de su conducta. Pero su renuncia y su eventual
castigo no resolverán la crisis de una democracia donde el éxito de un candidato
depende más de sus cuentas de banco que de la participación ciudadana. Sólo una
reforma radical al financiamiento de las campañas electorales pondrá fin a este
compadrazgo entre el dinero y el poder político. Mientras las reglas actuales
permanezcan vigentes vendrán en el futuro nuevos gobernadores
preciosos.

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Publicado en: General

Un comentario en “Dinero-Política

  1. Lamentable es este hecho, la verdad me da vergüenza y mucha desilusión ver que nosotros como sociedad no hacemos nada al respecto. Realmente no tengo más comentarios.

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