«Un presidente debe saber controlar su ego»

"Un presidente debe saber controlar su ego"

Al
responder El cuestionario Maquiavelo de MILENIO, afirma que debe
desterrarse la idea del político tradicional que dice verdades a medias
o, pero aún, mentiras completas bajo el entendido de que a la gente hay
que darle lo que quiere oír.

Prendo
la grabadora y le digo a Patricia Mercado, candidata presidencial de
Alternativa: "Mi peluquero me hizo la misma pregunta acerca de usted y
de Roberto Campa: ‘Si no van a ganar, ¿a qué le tiran?’ Entonces, ¿a
qué le tira, Patricia?"

Cansada (son las ocho de la noche), pero
de buen humor, la candidata presidencial sonríe y responde con
picardía: "¿Y a qué le tira Roberto Madrazo, si no va a ganar? ¿A qué
le tira Madrazo, si va a perder? Digo…" Se carcajea.

Insisto,
y ya más seria, responde: "Yo sí le tiro a convencer a la sociedad
mexicana de que en este momento yo sería la mejor presidenta para este
país. Lo que necesita México es no votar por los candidatos de siempre.
Yo a eso le tiro: a convencer a los 14 millones de jóvenes de que nadie
va a comprar su voto el día de elección, y que por ello salgan a votar
por mí".

Le explico que le voy a aplicar lo que en MILENIO
denominamos como "El cuestionario Maquiavelo", basado en el libro El
Príncipe, idea retomada de un artículo sin respuestas escrito por
Carlos Fuentes. “Leo una idea y usted contesta”, le pido.

—La Princesa, la Presidenta, siempre tiene la razón. La tiene cuando la tiene, pero también cuando no la tiene…

—No,
de ninguna manera… Lo peor de la vieja política es eso: pensar que tu
verdad es la única verdad e imponérsela a todos los demás. No hay
caminos únicos, hay caminos muy complejos. Pensar que mi verdad es la
única sería realmente una posición fundamentalista, excluyente, que no
nos conduciría absolutamente a nada en este momento.

—La Presidenta es vengativa y sabe que la venganza es un plato que se come frío…

—No…
En general yo creo que Maquiavelo es para la época predemocrática, así
que creo que te voy a contestar que no a casi todo… Yo creo que la
venganza es… (duda)… La venganza lo único que construye es más odio,
y en una sociedad democrática hay que hacer hasta lo imposible por
consensuar. Finalmente, si no se puede, usas el instrumento de la ley,
pero eso no es venganza, es encontrar un camino para que el desacuerdo,
el odio y la violencia se detengan.

—La Presidenta miente, cree sus mentiras y hace creer a todos que éstas son verdad…

—Una
de las cosas que tenemos que desterrar es esa idea del político
tradicional de que hay que decir medias verdades, o mentiras completas,
porque es imperativo decirle a la gente lo que quiere oír, aunque yo no
lo crea. Eso sí: como gobernante hay que ser prudente a la hora que das
la información.

—La Presidenta debe ser impredecible…

—No,
el ejercicio del poder debe ser muy transparente. Tú llegaste al poder
por algo: tú planteaste una manera de hacer las cosas. No podemos votar
por una idea sin saber cómo se va a actuar en el poder. Por ejemplo, en
mi caso, siempre he trabajado por la despenalización del aborto y
mañana la gente no va a decir: ‘Quién sabe qué va a hacer Mercado, cómo
va a gobernar’. La gente necesita certidumbre, debe haber una posición
ideológica y política transparente.

—Para la Presidenta estar en el poder es volver a ser una niña caprichosa…

—Nooo…
(risas)… No, para nada. Al contrario: una de las cosas que hay que
hacer es someter mi ego y trabajar mi subjetividad y mi inconsciencia,
porque la niña puede salir permanentemente. Creo que hay que tener bien
trabajado esto para que siempre nos salga el adulto y no el niño
caprichoso.

—Para la Presidenta tener un nuevo enemigo es como abrir una botella de champaña…

—Mira,
(vuelve a reír) no creo en los enemigos, creo en los adversarios. Yo
creo que siempre es bueno tener adversarios, sobre todo si eres
presidenta: si no los tienes, te tienes que revisar muchísimo, porque
quiere decir que, o te tienen miedo, o terminaste con la creatividad de
la gente, con su voz… O que algo paso, ¿no? Yo sí creo que tener
adversarios te hace ser más inteligente, te hace explicar mejor tus
razones, te hace hacer mejor las cosas, porque si no, pues vas sola y
ni cuenta te das…

—La Presidenta puede excederse en todo…

—Una de las cosas que más rechaza la sociedad en este momento es ese abuso de poder. Por lo tanto, de ninguna manera.

—Para la Presidenta el usufructo del poder no es un concurso de popularidad…

—Yo
creo que hay veces que hay que tomar decisiones que no son populares.
Hay que tratar de convencer primero, hay que convencer a las personas
de que si tú tomaste una decisión es porque está apegada a la ley,
porque es una decisión que hace justicia, aunque de repente el pueblo
entero pueda estar en contra de eso.

—La Presidenta tiene todas las cualidades humanas que el pueblo le adjudica…

—No,
para nada… Yo creo que por lo menos no hay que creérsela. A veces la
gente te adjudica más cosas de las que tienes, a veces malas, a veces
buenas, y lo peor que puedes hacer es creértela: si te la crees, te
deschabetas totalmente…

—La Presidenta se alimenta de los desacuerdos de los demás políticos…

—No,
hay que alimentarse de las propuestas de los demás: ser capaces de
ponerse en los zapatos de los otros un momentito para ver por qué están
en esa posición, y finalmente establecer caminos hacia la solución de
problemas. Un presidente es un solucionador de problemas todos los días.

—Para la Presidenta gobernar bien implica nunca pedir perdón…

—No
no no… Hay que pedir perdón muchas veces, hay que saber aceptar cuando
uno se equivoca, y pedir disculpas cuando una decisión tuya atropella y
es a todas luces equivocada.

—La Presidenta ordenaría matar si siente que salvaría a la Patria…

—No…
(reflexiona). No ordenaría matar en lo oscurito. Podría usar la fuerza
legítima del Estado si con eso se salva la soberanía, pero también de
manera muy transparente, y con el concurso de distintas decisiones.

Se
acaba la entrevista. Sonriente, Patricia Mercado se estira y se queja,
en son de broma, "¡A las ocho de la noche una entrevista profunda! ¡No,
esto debe de ser a las ocho de la mañana! ¡Yo funciono en la mañana!”.
Posa para la fotografía. Patricia Mercado y sus reacciones ante el
poder.

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Publicado en: General