La práctica más común y terrible de la política en nuestro país, es la simulación. Su terror tiene que ver con la parálisis permanente en la que vivimos. La parálisis de "aquí no pasa nada".
Unos simulan que se oponen a las instituciones existentes, y otros simulan que estas sirven a la perfección.
Unos simulan que van a transformar las instituciones, y otros simulan que son gobierno.
El primero de septiembre me deprimió porque ni la oposición en rebeldía dinamitó el congreso ni el gobierno de Fox actuó como gobierno. La única negociación que exsite es la que permite que todos puedan simular.
"Tú simula que no permites que haya informe, y yo simulo que si lo doy en los medios. Tú simula que hay una crisis nacional, y yo simulo que todo está mejor. Tú simula que no quieres el poder por el poder, y yo simulo que me gustó ser presidente."
La conclusión de mucha gente después de ver a los priístas dentro del congreso pasearse como si fuera un cocktail, a AMLO no "caer en la provocación", al PRD tomar la tribuna (ya se les está volviendo costumbre), al PAN no hacer nada, y a Fox no existir, es que por suerte no hubieron muertos.
Seguido se escucha, "no fue grave", no hubieron muertos.
Claro pero a esta conclusión sólo se puede llegar si uno se olvida del resto de los muertos. De las niñas y niños muertos por hambre y enfermedad, de las personas mayores muertas en el olvido y abandono, de las mujeres muertas en manos de la violencia cultural, de los muertos por asesinato, robo y secuestro.
Todo está muy bien si no pensamos en esos muertos. Pasará el tiempo, la clase política seguirá poniendose de acuerdo en simular hacer algo y no hacer nada. Simular preocupación, y simular soluciones. Simular conflictos.
Ojalá y también nuestras muertas y muertos fueran simulados.
anduviste reflexionando tus dichos el fin de semana…
Pero ¿qué no todos podemos simular que no hay muertos? Lo hemos hecho durante años.