Por la vida cotidiana

1. Lo que más me conmovió cuando viví durante 2 semana sobre la banqueta de Paseo de la Refroma, fue una conversación con un empleado de la lavandería del Hotel Marquis Reforma. Me conmovió la conversación porque fue calmada y pausada, sin grandes estridencias. Un señor chiquito relativamente jóven y bien peinado. La primera vez que pasó, se sorprendió al ver nuestro plantón y se sentó a platicar con nosotros. Con toda calma nos dijo que no le gustaba lo del plantón porque ya le habían pedido que no fuera a trabajar 2 días. Y resalto que fue con toda calma, porque muchas otras personas, claramente con trabajos mejor remunerados, pasaban enfurecidos pidiendo que se usara la fuerza pública. En cambio, aquel que en serio estaba a punto de perder su trabajo nos decía "yo creo que cada quien tiene que hacer lo que le toca, y lo deben dejar hacerlo…si ellos quieren protestar que protesten,  si ellos quieren expresarse su incomformidad, que la expresen, pero ellos no tiene porque impedir que yo tenga trabajo".

En una segunda visita que hizo uan semana después, nos dijo que le dejarían de pagar 12 días. Lo que más le preocupaba a él era que no tendría con completar el mes pues con 18 días no le alcanzaría. Esto lo decía un tipo con un par de hijos pequeños (esta escena ya la describí antes con las dos muy desagradables arqueólogas).

El ejemplo de este señor, es lo que me dejó perfectamente claros mis argumentos para discutir con nuestros vecinos perredistas.

Los más afectados por este tipo de cosas (la privatización de los espacios públicos, en este caso la calle en manos de un grupo político) son las personas que viven en condiciones más vulnerables. Las personas que no tienen coche y chofer para pasar el tráfico leyendo el periódico. Las personas que no pueden trabajar desde la comodidad de sus casas en comunicación con sus asistentes. Las personas que no tienen ahorros para afrontar solo medio mes de sueldo. Las personas que no tienen otras fuentes de ingreso más que sus salarios.

Los dueños de hoteles y restaurantes tienen mucho más capacidad para mantener estabilidad en su vida cotidiana que los empleandos. El plantón afecta más a la gente con bajos ingresos que a gente con altos ingresos.
Revoluci_n

Para acabarla de joder, la jefatura de gobierno del DF anuncia que no le cobrará impuestos a los empresarios del corredor Turístico Reforma. Es decir, mis impuestos en vez de gastarse en el gasto social, se gastarán en pagar la inconformidad de los empresarios. En serio, ¿eso es la izquierda?

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Publicado en: General

2 comentarios en “Por la vida cotidiana

  1. No cobrar impuesto a un grupo social no significa gastar dinero público en este mismo grupo social. Los más pobres no pagan ISR, lo que no quiere decir necesariamente que recibirán gasto social…
    Aunque pienso, apoyar a que las empresas no despidan más empleados, ¿no es gasto social?
    Quizá, como muchas veces, la respuesta es «depende»…
    My two cents…

Comentarios cerrados