Me opongo a la naturalización de la mierda. Por naturalización quiero decir, "pensar y actuar como si las cosas se deben a un órden natural". En realidad me opongo a toda naturalización porque creo que el mundo se imagina y se construye. Sin embargo naturalizar el amor me parece menos grave que naturalizar la mierda.
Cuando la mierda queda naturalizada, queda poco por hacer. La vida se convierte en la preservación activa de la mierda. En el caso de la mierda naturalizada la pasividad implica actividad. Una salida frecuente, aunque falsa, es la evasión de la mierda sacando como coartada la desnaturalización de la vida propia. La salida falsa es pensar que la vida propia se imagina y se construye, mientras que el resto del mundo es parte del orden natural. A esto también lo llaman determinismo lite.
El mundo está lleno de mierda. El que imaginamos es diferente: menos mierda, uno posiblemente mejor. Mientras pensemos que lo imaginado no tiene implicaciones en la acción, estaremos destinados a mantenernos aislados del mundo. Olvidaremos la primera tesis filosófica del Presidente Mao: Teoría y Práctica. "Para conocer las cosas hay que involucrarse en ellas". Para concer la mierda hay que meterse hasta adentro en ella. Ya que uno esté bien metido en la mierda, algo imaginará para deshacerse de ella, no antes.
(i.e. el barco se hunde: uno tiene por lo menos 3 opciones. a) la mierda naturalizada: se queda parado en el barco y se hunde con él. b) la salida falsa o determinismo lite: brinca y deja que el barco se hunda. c) Reconstructivismo imaginativo: te quedas en el barco para sacar el agua, a ver que inventas que estás hundido en mierda.)
Hola, edito una revista en el oriente del estado de méxico. me agradaría entrar en contacto contigo para que se publiquen textos tuyos y de Luciano en la revista. Vale.
Mi correo es andres.lajous@alternativa.org.mx todo es bueno.
Te va a divirtir leer «Jacobo el fatalista» de Diderot. En tu ejemplo del barco no olvides la Casualidad (ó la Providencia).