La semana pasada fui a la presentación del libro de Jesús Silva-Herzog Márquez "La idiotez de los perfecto". A parte de Silva-Herzog, los presentadores fueron Roger Bartra, y Federico Reyes Heroles.
La intervención de Bartra fue muy buena, aunque me costó trabajo ponerle atención porque el auditoria estaba tan lleno que tuve que sentarme en el piso de tal manera que no podía ver al orador.
La de Reyes Heroles fue más tradicional al repasar cada uno de los ensayos, y fue particularmente buena en describir el tipo de prosa del libro. Identificó claramente el estilo de Silva-Herzog, que lejos de ser técnico, se ayuda de adejtivos y calificativos para transimitir más que un ánalisis, una impresión sobre cada personaje que es tratado en el libro.
Cerró Silva-Herzog leyendo el poema de Wislawa Szymborska que le da título al libro.
La cebolla es otra historia.
No tiene entrañas la cebolla.
Es cebolla cebolla de verdad,
hasta el colmo de la cebollosidad.
Por fuera cebolluda,
cebollina hasta la médula,
podría escrutar su interior
la cebolla sin temor.
En nosotros extranjería y salvajismo
apenas cubiertos por la piel,
el infierno de la medicina interna,
anatomía violenta,
y en la cebolla, cebolla
y no sinuosos intestinos.
Reiteradamente desnuda
y hasta el fondo asíporelestilo.
Ser no contradictorio la cebolla,
logrado entre la cebolla.
En una simplemente otra,
la mayor una menor contiene
y la siguiente a la siguiente
y así la tercera y la cuarta.
Fuga centrípeta.
Eco concentrado en coro.
Lo de la cebolla, eso sí lo entiendo,
el vientre más bello del mundo:
se envuelve a sí mismo en aureolas
para su propia gloria.
En nosotros: grasas, nervios, venas,
secreciones y secretos.
Y se nos ha negado
la idiotez de lo perfecto.
En aquel momento no pude pensar otra cosa más que estaba yo en una misa liberal. Vi de lejos y de cerca a much@s de aquellos que hoy en día se consideran liberales en nuestro país. Por supuesto que entre estos me topé con personajes de Alternativa como Carlos Martínez, Alberto Begné, Jesús Robles, José Ahumada, Aram Barra y pues yo mero. Conste que estoy dispuesto a decirme liberal, pero sólo con una larga lista de calificativos después.
No me pude llamar a sorpresa al ver a tantos Alternativos ahí, pues ya había dicho Silva- Herzog en un foro organizado por Alternativa, que por fin había un partido de izquierda en México, en donde no fuera pecado autodenominarse liberal.
Que pasó Andres.
Estoy en el círculo de estudios de Alternativa en el D.F. y cada vez me convenzo más de que he ido a parar a donde debía. Leo tu crónica y los personajes alternativos que acudieron a la presentaciòn del libro y me sonrio para mis adentros. Los del círculo me conocen como el liberal del grupo y siempre pienso para mis adentros que efectivamente como dices, acepto lo de liberal siempre que vaya acompañado de otros adjetivos. Por lo demàs es una lástima haberme perdido esa presentaciòn ahora que estoy recuperando lecturas políticas de Octavio Paz cuyas afirmaciones a mediados de los 70`s y vistas a toro pasado lo hacen ver un visionario. Tuvo grandes errores en algunos de sus enfoques pero su crítica ácida a esa izquierda revolucionaria y su propuesta de la necesidad de una socialdemocrata en los años que te menciono fue visionario y valeroso. Es tiempo de recuperar lo valioso de esas lecturas para reafirmar la convicciòn democrática y porque no? para reinvincar un pensamiento libre en medio del dogmatismo, bien intencionado pero dogmatismo al fin.
Saludos