Es verdaderamente lamentable lo que está sucediendo una vez más con la negociación con las tabacaleras en el congreso. Se hizo una propuesta inicial que tenía como objetivo subir más los impuestos como mecanismo para reducir el consumo. Ahora parece ser que se aprobará una propuesta que sube poco los impuestos y no atiende el problema de prevención. El futuro en este caso importa más que el pasado, las tabacaleras garantizan consumidores de largo plazo generando la adicción en adolecentes. A las tabacalera les importa quien se muere, como y quien paga. Ellos necesitan vender.
No creo que todos los intereses sean igual de legítimos, un problema de salud pública no es igual de legítimo que la necesidad de una industria de tener utilidades. No me parecen legítimos los intereses de los partidos neonazis alrededor del mundo. No me parecen legítimas las argucias legales, y métodos de cabildeo de la industria tabacalera.
Los diputados y senadores integrantes de la comisión de hacienda del senado y de la cámara de diputados ven el tema del tabaco como un tema financiero, como un tema de impuestos. No es un tema financiero, es un tema de salud pública. Se han muerto millones de personas, viven enfermas millones de personas, porque una industria mediante engaños y con desinformación les vende un producto que genera dependencia de largo plazo. México es de los países con menor regulación a la industria tabacalera, y no es cosa menor que British American Tobacco sea propiedad de grupo Carso.
Por suerte hoy le va a tocar a la industria tabacalera un tengan para que aprendan. En la asamblea legislativa del DF, la Coalición Parlamentaria Socialdemócrata hará dos propuestas de ley. La primera es un impuesto de 120% sobre la venta de tabaco, es decir, el costo que ya existe más 120%. La segunda es la prohibición de toda publicidad relacionada al tabaco. Es decir, se atienden los dos problemas, el de reducción del consumo, y el de prevención.
Por si alguien tiene dudas, sí es elástica la demanda de tabaco, un incremento de 10% en el precio genera una reducción de 6% en el consumo. Hay varios estudios sobre la demanda del tabaco y el impacto del precio publicados por el Instituto Nacional de Salud Pública.
Pongo aquí las versiones preeliminares de las propuestas.
Download iniciativa_tabaco.doc
Download REFORMA_AL_CODIGO_FIN_Y_LEY_ING_CON_CAMBIOS.doc
Soy un firme defensor de las regulaciones anti-tabaco, y está más que probado que funcionan. Hace apenas unas semanas «presumía» con unos conocidos de cómo en España el consumo de tabaco cada vez es menor por el alto precio y la restricciones que existen respecto al consumo en lugares público (por cierto que echo MUCHO en falta ese tipo de medidas en la propuesta de Alternativa en el DF).
Ahora bien, ¿es legítimo que las compañías tabaqueras defiendan su negocio? Yo entiendo que sí, que es perfectamente legítimo y que no hay que «demonizarlas» ni nada por el estilo. Eso no quita para que, puestas encima de la mesa todas las cartas, pesen más lo intereses de salud pública (o de recaudación fiscal) que los de las tabaqueras y estas «salgan perdiendo». Pero nadie debería negarles su derecho a defender sus posturas, porque esa es la única forma de que nadie niege el derecho a cualquier otro de defender sus posturas («No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho de decirlo», cita falsamente atribuida a Voltaire, ya que nos ponemos ilustrados después de tu mención de Rousseau ;-) )
De hecho, no todas las tabaqueras son iguales, ni mucho menos. Esa «defensa de sus intereses» ha llevado a algunas tabaqueras a una estrategia de «huida hacia adelante» buscando nuevos mercados (México entre ellos, pero sobre todos paises subdesarrollados o en vías de desarrollo), mientras que otras han optado por diversificar y a buscar otras líneas de negocio (y las llevará, eventualmente, a seguir siendo grandes empresas pero dedicadas a otras actividades). Y ahí está la moraleja de esta historia: que si cada uno defiende sus intereses es posible buscar acuerdos y alternativas que sean buenas, o al menos «menos malas», para todos. Pero si uno se pone maniqueo, si hay buenos y malos, entonces todo se convierte en quien gana y quien pierde.
P.S: Otra de Voltaire, para terminar: «Où est l’amitié, là est la patrie»