El artículo del lunes de Jesús Silva-Herzog Márquez es absolutamente espectacular. Le da justo en el clavo al problema de fondo en nuestro país. La desaparición del espacio público frente a un muy ojete espacio privado.
Será que el
viejo Marx no ha envejecido tanto. Sus profecías no tendrán mucho influjo pero
algunas de sus denuncias conservan filo. La democracia liberal puede ser una
pantalla de otro imperio: el señorío de los intereses económicos. Su
diagnóstico no está lejos de la realidad: elegimos escuálidos, mientras los
poderosos no son electos por nadie. La política, aunque aparente fuerza, cuelga
de otros hilos. Servidumbres electivas; sumisiones con fuero y curul.
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