Hola tod@s, sólo escribo para decirles que me pareció sumamente interesante la discusión que salió del texto de Sousa do Santos. Yo en particular me quedo con la idea de que será mejor promover los derechos humanos con cierta sensibilidad cultural de tal manera que el resultado sea más efectivo que si son considerados una imposición cultural occidental.
Me quedo sobre todo con tres ideas:
1) La visión esencialista y no cultural de los DH corre el riesgo de ser poco convincente para diversas culturas. Me gusta pensar que los DH son una buena oportunidad cultural, que ha cobrado fuerza en los últimos años para reducir el sufrimiento. Creo que muchas culturas de diferentes maneras pueden ser persuadidas si tenemos algo de sensibilidad con respecto a historias particulares.
2) La disyuntiva que genera la división relativismo-universalismo, me parece irrelevante. Más importante me parece la distinción de arriba a abajo o de abajo hacia arriba. Esta no es una posición moral, sino una cuestión práctica. Las normas de derechos humanos que se generalicen serán de aplicación más efectiva y menos coercitiva si cualquiera puede sentirse creador, participe y beneficiario de dichas normas.
3) Prefiero ser ingenuo al imaginar un mundo con menos sufrimiento, construido a partir de la autonomía, libertad, diversidad y solidaridad, que caer en el cinismo del realismo que conserva.
Saludos a tod@s. Andrés.