Por una razón u otra, me acordé de estos párrafos que escribió David Foster Wallace (quien murió ayer, hace tres años) en su fantástico ensayo sobre el lenguaje y los diccionarios. Me gustaron tanto que ahora los traduje, espero haberles hecho justicia.
Un Espíritu Democrático es aquel que combina el rigor con la humildad, i.e. una convicción apasionada mezclada con un diligente respeto por la convicción de los otros. Como cualquier[a]…sabe, este es un espíritu difícil de cultivar y mantener, particularmente cuando se trata de temas sobre los cuales tenemos sentimientos fuertes. Igual de difícil, es el criterio de 100% integridad intelectual que el Espíritu Democrático requiere—tienes que estar listo para verte a ti mismo y a tus motivos para creer lo que crees de manera honesta, y hacerlo de manera más o menos continua…El rigor, humildad y honestidad de un Espíritu Democrático son tan difíciles de mantener en ciertos temas que es casi irresistible la tentación de caer dentro de un grupo establecido y dogmático; seguir la línea de ese grupo en el tema, permitir que tu posición se endurezca dentro del grupo y creer que el otro grupo es malo o loco; y gastar todo tu tiempo y energía tratando de gritar más fuerte que ellos.
Sostengo, pues, que es indiscutiblemente más fácil ser dogmático que Democrático, especialmente en los temas que son tanto molestos como los que tienen una fuerte carga emocional, y que las preguntas fundamentales que implican, son aquellas cuyas respuestas necesitan “trabajarse” más que simplemente encontrarse.