He dejado al
último, pero no por su menor importancia, un tema para mi central: no habrá Reforma
del Estado sin incorporar a los excluidos de hoy. Y de manera singular, sin
incorporar a la mujer en el razonamiento del Estado, a la perspectiva de genero
en su construcción, en el modo en que se piensa su economía, su hacienda, su
educación, su cultura. Sin nosotras llegarán a cualquier lado, pero no a un Estado
del que nos sintamos parte. Y, no lo olviden, somos la mitad de la población. Un
Estado sin esa mitad será siempre un Estado excluyente. No esta demás que lo
recuerde a pocos días del 8 de marzo, día internacional de la lucha de las
mujeres.