Hoy fue un día histórico. Hoy la ley de sociedades de convivencia entró en vigor. Me recordó al 17 de mayo de 2004. Por casualidad estaba en Estados Unidos y en esa fecha fue el primer matrimonio de una parejadel mismo sexo. Pasé por en frente de la alcaldía y habían colas de gente de todas edades, de todas clases sociales, de todos colores, de todas las opciones sexuales, de todas religiones, de todas la cosas que uno puede imaginar. De todas esas cosas que hacen a uno exactamente igual en ser diferente a tod@s l@s demás. Toda esa gente estaba celebrando, era una fiesta un paso más hacia sociedades más libres. Hoy me levanté temprano en la mañana y me fui a la Delegación Alvaro Obregón para ir a ver si todo estaba disponible para aquellas parejas que quisieran firmar una sociedad. Estuve como hora y media. Al ver el formato de registro de la sociedad y los requisitos me dio emoción entender el acto de libertad y de autonomía que implica. Me senté a un lado de la funcionaria encargada del trámite y me imaginé claramente la idea de autoinstituir una sociedad. Me imaginé la frase "Nosotr@s A y B libremente decidimos formar una sociedad…" Puedo imaginar que una sociedad que se instituye libremente con una imágen compartido es el acto de autonomía más grande que alguien puede ejercer. Así veo las sociedades de convivencia como una herramienta jurídica construida por la sociedad y el estado para dar mayor autonomía a las personas de esta ciudad. Sin duda hace falta más mucho más.
Por el momento me quedo con el recuerdo de estar sentado en la oficina de registro de las sociedades de convivencia, imaginando más personas con más autonomía.
Como con dos firmas – signo de autonomía persona – caen siglos de discriminación! Y habrá que ir por más, que la democracia y la libertad se hacen al andar. Bien por ti, y tu compromiso por la decencia para tod@s.