Mucho falibilismo…democrático

Hace unos días puse un post sobre un "Espíritu Democrático" de David Foster-Wallce. Aquella introducción a un polémico texto siempre me había sonado muy pragmática (en el sentido filosófico), lo cual algo de sentido tiene considerando que DFW era fan de Wittgenstein, que como que se hizo pragmático (en el sentido filosófico)  con el paso del tiempo…y bueno siendo DFW estadounidense (y medio matemático), no sería sorprendente que tuviera muy estudiados a su Pierce, James y Dewey.

En fin todo esto para decir que me topé con esto párrafos en el libro El abuso del mal de Richard J. Bernstein. El libro hace un breve resúmen sobre el pensamiento pragmático (sí, en el sentido filosófico), y me parece pone en términos un poquito técnicos lo que DFW escribió de manera mucho más agradable. Aún así me gusta esta "versión" del argumento, porque tiene más detalles y los énfasis mejor puestos. 

Y pues claro, me gustaría toparme más seguido con un "Espíritu Democrático" que requiere de altas dósis de falibilismo. 

El falibilismo, en su sentido más sólido, no es una doctirna epistemológica elitista, sino un conjunto de virtudes -de prácticas- que deben ser cuidadosamente fomentadas en comunidades críticas. Una orientación falibilista requiere la disposición genuina de probar nuestras ideas en público y escuchar con atención a quienes las critican. Precisa la imaginación para formular nuevas hipótesis y conjeturas, y someterlas a una rigurosa verificación y crítica públicas por parte de la comunidad de investigadores. El falibilismo necesita una alta tolerancia a la incertidumbre y el valor de revisar, modificar y abandonar nuestras creencias más caras cuanso estas han sido refutadas. 

Por eso, el falibilismo implica más que una mínima toleracia de aquellos que disienten con nosotros y cuenstionan nuestras ideas. Debemos enfrentarlos y buscar responder sus críticas y objeciones, y esto requiere respeto mutuo. 

…sabían lo difícil que es cultivar y sostener una mentalidad falibilista, ya que no se produce sólo con hablar sobre ella o desearla. El falibilismo se convierte en una realidad concreta sólo si logramos desarrollar las prácticas y los hábitos críticos y correctos en una sociedad democrática. 

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Publicado en: General