LA JORNADA
El Correo Ilustrado
Aclaración de Patricia Mercado
La nota publicada el día 26 de julio, surgida de una entrevista a un diputado local de Alternativa Socialdemócrata, no tiene ningún fundamento excepto las declaraciones del diputado mismo. Me parece una verdadera lástima no sólo que él esté dispuesto a hacer esas declaraciones sin prueba alguna, sino que pretenda usarlas como una cortina de humo frente al hecho real de que la dirigencia del partido hizo un acuerdo poco ético y transparente con el PRI de Fidel Herrera en Veracruz.
Ojalá y tanto el diputado como el presidente del partido estuvieran abiertos a dar la discusión política de fondo sobre el papel que deba jugar Alternativa Socialdemócrata en nuestro país. Dicha discusión sí se dio en la última sesión de Consejo Político Federado, en la cual estuvieron ausentes tanto el diputado como el presidente, en donde la mayoría del partido, en un acto de congruencia, rechazó una alianza que no se basa en propuestas ni en la representación de ciudadanas y ciudadanos, sino en el supuesto de que lo más importante para el partido es mantener financiada una burocracia. Por el nombre de Beatriz Paredes, por el mío propio y por Alternativa haré la demanda correspondiente por calumnia.
Patricia Mercado,
integrante del Comité Ejecutivo Federado,
presidenta de la Fundación Voz Alternativa
Pues, respeto a la candidata Patricia Mercado, pero…insisto y no es por molestar que: Partido político y sus 130 mil comités de base
Enrique Dussel* / IV
Partido político y sus 130 mil comités de base
Habría que exclamar con Martín Luther King: «I dream…» «Yo sueño con un partido que tuviera 130 mil comités de base». La utopía ayuda al menos a cumplir metas menores, pero aunque sean menores son ya infinitamente mayores que la situación actual de total dualismo entre las burocracias políticas y la base de los ciudadanos simpatizantes desmoralizados.
«I dream…» «Yo sueño» con una enorme red de redes que conectadas entre sí (aun por una página Internet) llegue a los más olvidados rincones del país. Cualquier partido querría tener un liderazgo que se haya propuesto visitar a los 2 mil 500 municipios del país; que en ellos organizara una afiliación masiva al partido, y que dejara nombrado a un equipo en cada municipio para llevar a cabo futuras tareas políticas. Eso ya es mucho y debe aplaudirse. Pero no es suficiente.
Es necesario organizar además decenas, centenas, miles de «comités de base» en cada uno de esos municipios (piénsese que en las delegaciones o municipios como Iztapalapa, Ecatepec o Chalco hay en cada uno millones de personas: serían necesarios miles de comités de base, «if I dream…»). De esta manera los afiliados (y los simpatizantes que no quieran afiliarse, pero que «quieren hacer algo» por la patria) y el equipo puesto como responsable, comenzarían a contar con un «cuerpo». Las afiliaciones son como la «piel»; el equipo nombrado (de arriba abajo), en el mejor de los casos, sería como la «cabeza», pero les faltarían los huesos y la carne: no tendría «cuerpo». Tener un cuerpo es una ayuda y una exigencia. Con el tiempo ese equipo (organizado a dedazo) debería ser elegido democráticamente por los comités de base (de abajo arriba), y en vez de la repartija de los cargos de elección por las tribus, sería la comunidad política de los miembros del partido los que elegirían los dirigentes de partido y los candidatos a ser votados por el pueblo todo. Todo esto es todavía un «sueño»… «I dream»…
Además hay regiones, el centro y el sureste del país, donde se cuenta con más implantación del partido. Habría que hacerse cargo del norte. Los comités de base de las regiones con mayor presencia deberían hacerse responsables de las regiones más débiles en cuanto a dicha presencia del partido. Para ello habría que institucionalizar el hacerse responsable de un «comité-coate». El coatl, además de serpiente significa también el igual, el gemelo, el otro-yo. Cada comité de Distrito Federal elegiría un territorio de Sonora o Jalisco, por ejemplo, para fundar un comité-coate. Un miembro del comité viajaría frecuentemente a esos lugares lejanos para organizar y vitalizar el comité-coate. El viaje y la estadía correría por cuenta de los miembros del comité originario. De esta manera, en poco tiempo surgirían nuevos comités en regiones con poca presencia. Cada casilla debería tener su comité… «I dream» …
La «página Internet» de la red de redes nacional y estatal de los comités de base estaría gestionada por un equipo especializado, de alto nivel, formado teórica y prácticamente, que presentaría los 52 programas para cada sesión anual de los comités (que pueden o no ser adoptados por ellos, libremente). Establecerían correos de consulta, aclaración de dudas, consejos, contactos, etcétera. Esta «página Internet» sería el «nervio», el «cerebro» de todos los comités de base y los nutriría cotidianamente. Cada comité de base tendría una computadora conectada a Internet (sería responsabilidad del partido entregar este material a los representantes electos del comité de base). Esta continua conexión diaria de los comité entre ellos, con su red lugareña, regional, municipal, delegacional, estatal y nacional, sería una sistema de «circulación de la sangre» que vitalizaría al partido siempre: en la vida cotidiana, en las crisis, en momentos electorales. Se contaría con la propia red de redes ejercitada diariamente durante años. Se podría neutralizar y superar la red creada por Elba Esther y por el IFE, que tantos resultados les ha dado… a muchos inescrupulosos.
Habría que escribir materiales especializados para el estudio (de teoría, de análisis de coyuntura, de programas concretos, de proyectos, de campañas, etcétera), editados en folletos o libros que puedan ser comprados en las librerías o distribuidos directamente a los comités por el partido. Miembros del equipo de formación serían los autores. Para ello habría que invitar a los mejores y numerosos intelectuales simpatizantes del país.
Además, sería necesario una revista política seria, de nivel, mensual, con artículos teóricos, coyunturales, organizativos, que permitieran atraer a los intelectuales orgánicos más interesantes, a los grupos cultos y a dirigentes políticos en general que puedan y quieran entrar en debate sobre problemas políticos del país. Nuevamente, esta revista para los miles de comités de base sería material de estudio y discusión, e igualmente formaría la opinión pública más ilustrada de la nación.
Los grupos indígenas, la otra campaña, los sindicatos, serían invitados a integrarse a la red de redes de los comités de base, para que puedan igualmente influir con sus opiniones, para enriquecer un debate abierto. Habría lugar para todos los grupos críticos, en torno a una institución de un partido (sus comités de base), pero abiertos generosamente a toda la ciudadanía… «I dream…»
Existen grupos de intelectuales orgánicos que están dispuesto a prestar su apoyo, que lo desean, que no saben cómo hacerlo. Hay millones de ciudadanos que igualmente querrían colaborar «en algo», pero no saben «dónde», ni «cómo». Hay partidos progresistas que tiene voluntad de abrirse a la ciudadanía, pero que continúan enclaustrados en las estrechas paredes de la política «tradicional», por otra parte corrompida e infecunda. Los comités de base serían el lugar donde la base se organizaría codo a codo con los representantes de los partidos (y sus burócratas, que dejarían de serlo) para «rescatar a la patria», recuperar los bienes que son del pueblo de las manos de una oligarquía (nacional y extranjera) que apuesta a la desunión de los ciudadanos y a su inmovilidad suicida. Salir del letargo supone organización; supone participación de todos los ciudadanos en instituciones concretas… Los comités de base serían un buen comienzo donde dicha organización y participación democrática se articulan… «I dream…»