Estos últimos días he visto dos escenas en la Colonia Condesa que muestran pequeños momentos que uno podría imaginar son la base cotidiana de eventos más brutales com el del señor Sacal o las "Ladies de Polanco". Uno peor que otro.

1. Frente al Péndulo que está en avenida Nuevo León, una chica con lentes oscuros y bolsa de marca se queja con el valet parking quien le entrega su camioneta BMW:

-¿La lavarooon?

-Sí señorita, aquí tiene las llaves.

-Pero tiene una sheeet. 

-¿Una qué?

-Una sheeet- meintras medio señala con la mano que no logra levantar por el peso de la bolsa en el antebrazo.

-Una sheeet, una sheeet ¿qué no entiendes?

-¿Qué es eso?

-Aayyy una…una…caca de…paloma ahí.

2. En una de las mesas del café Toscano que está en la esquina de Parque México y Avenida Michoacán un hombre lee La Jornada mientras escucha música con su iphone. Pasa frente a las mesas un viejo con un niño, el viejo canta y toca el acordeón. Mientras toca su canción se acerca a las mesas a pedir dinero. Al acercarse al señor del iphone, éste se quita el audífono derecho se lo muestra al del acordeón y le grita:

 "¡No me estes molestando, estoy eschuchando a Mozart eeehh!" (En serio sucedió, en serio lo vi, si me lo contaran no lo creería, pero por lo visto sí hay pelmazos como ese.)

El señor del acordeón no contesta y pasa a la siguiente mesa.

Así hacen las personas por aquí.