Esta semana se llevó a cabo el Foro Internacional: “Drogas, un balance a un siglo de su prohibición” en el que participaron ponentes mexicanos y de otros países como Colombia, Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Canadá.

El tema central de discusión, para quien no es obvio, fue la política global de drogas, y la política de drogas del gobierno mexicano. ¿Qué costos y qué beneficios ha tenido la prohibición de varias drogas? ¿Qué consecuencias no deseadas existen, justamente por la prohibición? ¿Por qué no hemos cambiado de régimen legal si la prohibición es un fracaso?

Las participaciones más interesantes no fueron de quienes dieron los argumentos más amplios y abstractos en favor o en contra de la legalización, sino de quienes contaron historias precisas y experiencias desde el gobierno tratando de atender distintos problemas. Algunos fueron policías y jueces, otros son médicos o ex funcionarios públicos.

Por ejemplo dos de los ponentes, el médico australiano Alex Wodak y el médico estadounidense Ernest Drucker, describieron cómo las “epidemias” de consumo de drogas ilícitas no están primordialmente relacionadas al régimen legal de las drogas y su disponibilidad, sino a efectos de “contagio” e imitación entre grupos de personas. Algunas drogas se usan en unas ciudades o países, y otras, muy distintas, causan problemas a tan sólo unos kilómetros. Es decir que la distribución del consumo (sobre todo el problemático) de drogas se parece más a moda que al consumo de productos básicos.

El caso concreto al que hicieron referencia fue el del consumo de “crack” en varias ciudades estadounidenses, en donde no sólo la “epidemia” sucedió en distintos momentos, sino que la reducción en el consumo se debió a la reacción de las comunidades en donde éste fue más alto.

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Aquí el link al estudio publicado en The Lancet.

Acá el link a los datos del SISVEA.

Aproveché que encontré los datos del SISVEA, y que vi la presentación que hizo ayer Alejandro Madrazo (a partir del minuto 24), para hacer unas gráficas que por lo menos nos deben hacer pensar cuáles son los objetivos de la política de drogas basada en la prohibición. ¿Está muriendo más gente por el combate al tráfico de drogas, que por el consumo de drogas mismo?

Los datos nos permiten imaginar que algo así está sucediendo. Sobre todo porque no todas las personas que mueren bajo la intoxicación de una droga ilegal, mueren por consumirla. Puede uno furmar mariguana, y después morir en un asalto sin que la muerte esté vinculada al consumo de mariguana. Por lo tanto las muertes que podríamos atribuir al consumo de drogas, son menos que las de la gráfica. La segunda gráfica muestra los delitos contra la salud que la PGJDF ha reportado al Sistema Nacional de Seguridad Pública. Por lo visto los arrestos han crecido, y si uno ve los datos desagregados, verá que sobre todo los arrestos por posesión y consumo. ¿Vale la pena que la policía gaste tiempo persiguiendo delitos contra la salud? ¿No sería mejor que trataran de reducir el daño que el consumo de algunas drogas pueden causar?

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