Dicen que ser enemigo de la partidocracia es una insensatez (sobre todo si uno es politólogo o algo así), que por que se necesitan partidos para la democracia. Los defensores de la partidocracia lo que pierden de vista es cómo funcionan internamente los partidos en nuestro país. Como si fueran cajas negras, tenemos que apostarle a que efectivamente sean "canales" de transmisión de formas y costumbres democráticas. Sin embargo no lo son. Esto no lo digo desde el desprecio de la distancia, sino con algo de información empírica. La más contundente es la experiencia que tuve con los golpeadores del PSD. Pero este fin de semana me ganó el morbo, y fui tanto a una reunión del PAN local como del PRI local (sólo me falta del PRD, pues estoy casi seguro que los demás ni reuniones locales tienen).

En la reunión del PAN confirmé lo que dice el editorial de Ricardo Raphael hoy la decisión de la cúpula de designar a la mayoría de los candidatos es un acto de antidemocracia que no sólo los editorialistas notan. La militancia que vi en esta reunión casi en unisono se declaró en contra del método. Es verdad que quienes participaban parecían auténticos militantes panistas (seguro que estaban felices de locuras como la de Calderón de participar en el Encuentro Religioso de las Familias [excepto un militante], sobre lo cual JSHM escribió un gran editorial hoy), y es verdad que no estaban ahí más que para participar en su partido. Pero en un partido de militantes, y no de clientelas ¿para qué participa uno si no puede elegir a sus candidatos? Espero que todos los comités municipales del PAN se declaren en rebeldía frente al CEN. Se lo merecen. ¿qué no todo el chiste del PAN es que internamente son medio democráticos?

Ayer fui a una casilla de la elección interna del PRI para delegados (distritales o municipales. No entendí). Había un montón de gente haciendo cola. Llegué en la tarde, y pocos minutos después dijeron que ya se habían acabado las boletas, pues sólo habrían 1000 en cada casilla. En la puerta salieron un par de mentadas de madres por la gente que se quedó sin votar (parecía que su preocupación central sería que no podrían demostrar que sí habían ido, pues no habría como cobrar lo que fuera que iban a cobrar). La mayoría parecían acarreados, eso sí acarreados que sabían que tenían que apoyar a alguien por su beneficio personal (en palabras de un conocedor "clientelismo serio"). Poquito después explicaron que parte de la bronca era que en la mañana un grupo del PRI-DF (el líder de los basureros, el aliado del PSD) había mandado a unos golpeadores a robarse las boletas. El objetivo era poder impugnar la elección porque no se votó en la boleta oficial, y porque no habían boletas para todos. Es decir, se construyó "el fraude" de los otros. Aunque la verdad en términos de militancia y democracia, todo todo parecía un gran fraude. Según yo ahí sólo había un militante de a verdad.

Hay militantes partidistas que dicen que no hay que ir en contra de los partidos, sino que hay que participar para reformarlos. Ahora sí que "buena suerte". Yo creo que mientras no tengan más competencia no van a reformar nada. Yo más bien me pregunto ¿cómo sería el país sí se pudieran formar partidos municipales?