Llevávamos viviendo juntos varios meses. Él sin duda era un sobreviviente. No se detenía frente a ningún obstáculo. Incluso hace dos o tres meses su peor enemigo lo confrontó, lo retó y le hizo demostraciones de fuerza verdaderamente aterradores. Él no desistió, siguió viviendo, confrontando los obstáculos que pese a que anunciaban que su vida sería corta no eran suficiente razón para rendirse.

Ayer lo encontré en un lugar inesperado. Nunca lo había visto en esas condiciones. No supe como reaccionar, ¿lástima, tristeza, asco, miedo? Hasta ahorita no sé como llegó ahí, no se exactamente desde dónde se arrastró para dejar el rastro de sangre que marcó su camino. ¿fui yo el que lo lastimó?

El ratón ha muerto. No sé cómo ni porqué. Más de una vez comió veneno y lo procesó como si fuera una de las sopas Knorr que tanto le gustaba roer. Nunca se quedó pegado en las trampas de pegamento. Ayer en la mañana amaneció ensangrentado en el piso de la cocina. No sé si soy sonámbulo y en un ataque de psicósis yo lo ataqué. O si en realidad llegó aquí buscando refugio y calor. Tal vez un vecino lo atacó y pensó que después de ser roommates tanto tiempo yo no lo podría dejar morir. Si así fue, creo que tenía razón.