Hace unos días publicaron en el Laboratorio de Datos de ForoTV una nota sobre las estadísticas recientes de crímenes en la Ciudad de México. El argumento central de la nota es que sí ha bajado el número total de delitos, pero que estos se han vuelto más violentos. Sin embargo, el título de la nota no le hace justicia a la explicación más detallada que tienen de los datos. Tres cosas más llamaron la atención de su análisis:

1) Hay más homicidios en zonas donde antes no había tantos homicidios. En particular en las delegaciones Benito Juárez y Cuauhtémoc.

2) En ciertas zonas de la ciudad el crecimiento entre 2014 y 2016, sucedió en el 2015.

3) Ha subido el robo con violencia en el metro.

De buenas a primeras se me ocurren tres hipótesis que podrían explicar estas tendencias. Sólo son hipótesis, ni las estoy probando, ni estoy afirmando que de los datos sólo se desprendan estas conclusiones. Simplemente son posibles explicaciones que creo que tienen sentido con los datos. No más.

1) De todas las cosas que medio sabemos del crimen en México, de cómo funciona y de qué pasa cuando las policías actúan, es que sí existe eso que se conoce como el “efecto cucaracha”. En el caso de la guerra contra el narco se ha documentado en varias ocasiones , y hay un ejemplo concreto muy interesante sobre el robo de coches en el norte del país. En un estudio publicado en 2013 (aquí una versión preliminar), un investigador mostró cómo cuando Ford instaló sistemas de seguridad que permitían rastrear cada coche que vendió en ciertos estados de la república, el robo de vehículos Ford se desplazó a estados donde no se habían instalado estos sistema de seguridad.

Por lo tanto no sería descabellado pensar que si el total de delitos ha bajado en la ciudad, en parte se debe a que la policía ha actuado en ciertos lugares, pero que en el camino ha desplazado las actividades delictivas a otros lugares donde antes no había.

2) Hay una hipótesis bastante popular, a veces apoyada con datos, sobre la relación entre ciclos electorales y violencia en México. Ésta es que cuando llegan nuevos gobiernos hay picos de violencia porque se rompen acuerdos que había entre funcionarios públicos del gobierno saliente y redes del crimen organizado. Con esta hipótesis podríamos explicar por qué hay lugares en la Ciudad de México donde después de octubre del 2015 (cuando tomaron posesión nuevos gobiernos delegacionales) subió la violencia. Sin embargo, esta hipótesis no explicaría por qué subió la violencia en algunos lugares en 2015 para luego bajar en 2016 (como es el caso del Sector Roma en la Delegación Cuauhtémoc).

Una hipótesis alternativa, que ha sido planteada para el robo de vehículos en Buenos Aires, es que sí hay un vínculo entre picos de criminalidad y elecciones, pero que este sucede durante las campañas electorales. En todos los gobiernos locales hay cierto conocimiento, sino es que relación, sobre el funcionamiento de mercados ilegales (drogas, partes robadas, cierto tipo de comercio en la calle, etc). Estos mercados en parte existen porque la autoridad construye relaciones de administración informal con quienes participan en estos mercados, a veces cobrándoles cuotas para que pueden operar. Durante las campañas electorales los partidos y gobernantes “aprietan” estos mercados ilegales para sacarles más dinero para financiar las campañas. Al apretarlos estos tienen que cometer más delitos y correr más riesgos para poder cubrir cuotas más altas. En consecuencia, esta hipótesis explicaría por qué en ciertos lugares 2015, el año con campaña electoral, tiene un pico de crimen, y no 2014 o 2016.

3) De todos los lugares donde uno no esperaría un incremento en el robo con violencia es en el metro. El metro suele ser relativamente seguro pues hay mucha gente, los pasajeros no suelen llevar cosas de muy alto valor, y es relativamente fácil cometer robos sin violencia (hace como tres semanas me sacaron el celular ¡de la bolsa de enfrente del pantalón! en la estación del metro Hidalgo sin que lo notara).

Una explicación posible de por qué ha subido este robo es precisamente porque hay más actividad policiaca en el metro. Una de las quejas más comunes de los usuarios del metro, es la presencia de vendedores en los vagones, conocidos como “vagoneros”. Las autoridades para sentir que hacen algo, van y los arrestan masivamente pensando que con eso “se acaba el problema”. Por ejemplo en 2015 arrestaron a más de 5000 vagoneros.  Sin embargo, hay buenas razones para pensar lo contrario, el problema no sólo no se acaba, sino que empeora.

En un estudio sobre el comercio informal de la ciudad de México, uno investigadores justamente estudiaron a ambulantes en calle y a vagoneros. Lo que encontraron es que entre más persigue la policía una actividad económica informal, más la forma de organización de los comerciantes se vuelve “mafiosa”. Esta se debe a que el riesgo de vender crece mucho, y por tanto la “protección” de la acción de la autoridad se vuelve más costosa. En esta mecánica puedo imaginar que cuando el  gobierno persigue vendedores informales dentro del metro, lo que provoca es que sólo sigan trabajando ahí personas que estaban obligadas o dispuestas a correr ese riesgo y que no tienen otra fuente de ingreso. Esto cambia su forma de organización (más defensiva), y al mismo tiempo se borra la disyuntiva entre robar o vender. Si un vendedor informal es tratado como delincuente casi de la misma forma que se si se dedicaran a robar, habrá al menos algunos que preferirán robar. Tal vez esto es lo que ha pasado recientemente en el metro de la ciudad de México, como sucedió cuando se hizo la investigación mencionada.

Se que hay otras hipótesis posibles, y sé que estas no cubren todos los casos de lo que ha sucedido recientemente en la ciudad de México. Pero también creo que estas hipótesis nos pueden dar mejores luces sobre el tema que aquellas que asumen motivaciones criminales en las personas por cambios estructurales más amplios como la pobreza y desigualdad.