No sé bien si ya sucedió. Pero a menos de que los estados en un acto de rebeldía inédito rechacen la reforma constitucional, el IFE  duró hasta el 2013.

La creación del IFE como caso de estudio sin duda ha sido interesante. Aunque no sé si en perspectiva histórica resulte tan interesante como lo pareció en las últimas dos décadas. Tal vez parece tan importante porque lo vimos de cerquita, al grado de que me atrevo a decir que hay algo así como una “generación IFE”. ¿Cómo vivir en México en los noventa y dosmiles y no saber/oír sobre el IFE?

En términos de investigación mucho énfasis se ha puesto en por qué se creó el IFE. Que si el origen es la reforma del 1977, la magnanimidad de los priístas moderados, la presión reformista de la oposición, el susto del Zapatismo, etc. Creo que este énfasis, aunque interesante, es lo que ahora hace que la destrucción del IFE a muchos nos tome por sorpresa.

Probablemente no estoy al tanto de todo lo que se ha escrito sobre el IFE, pero tengo la impresión de que en términos académicos, el IFE se ha estudiado más como el resultado de un conjunto de causas, que  como la causa de un conjunto de resultados. Se me ocurren algunas cosas:

  1. ¿Qué tipo de partidos políticos creó el IFE y qué grupos de interés movilizó?
  2. La credencial de elector, ¿qué efecto tuvo en la identidad de las personas, y en la percepción de sus derechos?
  3. ¿Qué fueron aprendiendo los distintos actores vinculados al IFE, a partir de su experiencia con y en la institución? ¿Qué pasaba si uno hacía qué?

Tal vez si supiéramos más sobre algunas de estas cosas, resultaría menos sorprendente que el IFE desaparezca.

Lo que más temor  me da al pensar en estos temas es llegar a la conclusión de que fueron los históricos opositores al PRI, y principales beneficiarios del IFE, los que terminaron por darle al traste. Eso es lo que se siente ahorita. Que el desprecio velado que siempre tuvo el PRI por el IFE, terminó por encontrar aliados, entre sus viejos adversarios, para hacerse patente.

Tal vez si pensamos en estas cosas, la próxima vez que haya alguna institución como el IFE no sea tan fácil de destruir.

Por mi parte siento que al desaparecer el IFE desaparece un cachito de mi identidad.